Todos los padres han pasado por esto: es tarde, estás agotado y tu bebé no para de llorar. El llanto inquieto es uno de los retos más comunes que enfrentan los padres primerizos, y puede resultar una experiencia solitaria. La buena noticia es que existen estrategias comprobadas que pueden ayudar, y no tienes que resolverlo todo por tu cuenta.
Primero, revisa lo básico.
Los recién nacidos tienen una forma de decirnos que algo anda mal: llorando. Antes de nada, conviene detenerse un momento y considerar algunas posibilidades sencillas. Tu bebé podría:
- Tener hambre o necesitar un pañal limpio
- ¿Buscas un chupete o simplemente quieres que te abracen?
- Tener sueño y tener dificultades para relajarse por sí solos
- Tener demasiado calor o demasiado frío dependiendo de cómo estén vestidos.
- Experimentar molestias por gases, fiebre o los primeros signos de enfermedad
Repasar esta lista mental puede orientarte rápidamente en la dirección correcta y eliminar algunas de las conjeturas en un momento de incertidumbre.
Movimiento y tacto
Los bebés pasan nueve meses en un ambiente cálido y acogedor, por lo que no sorprende que la cercanía física y el movimiento suave les resulten profundamente relajantes. Mecerlos, balancearlos o dar un paseo corto con ellos en un portabebés puede ayudar a regular su sistema nervioso.
La evidencia muestra que contacto piel con piel Calma a los bebés inquietos, favorece un desarrollo saludable y fortalece el vínculo entre padres e hijos.
Sonido y medio ambiente
El ruido blanco, los suaves sonidos de susurro o incluso el zumbido de un ventilador pueden imitar los sonidos del útero y ayudar a calmar a un bebé inquieto. Sobreestimulación El exceso de ruido, luz o actividad puede contribuir a que el bebé esté irritable, por lo que a veces un ambiente más tranquilo y con menos luz es todo lo que necesita para relajarse.
Prueba con una sujeción diferente.
El "“portador de cólicos,La postura en la que el bebé se recuesta boca abajo sobre el antebrazo, con una suave presión sobre su barriga, ha ayudado a muchos padres a calmar a un bebé que llora. Los gases y las molestias digestivas son causas frecuentes, y un cambio de posición puede proporcionar un alivio real.
Siempre es buena idea consultar primero con su pediatra para descartar cualquier afección subyacente que pueda requerir atención.
Cuándo buscar apoyo
La crianza de los hijos no es un camino que se deba recorrer en solitario, y contar con alguien que te apoye es de gran valor. Vida Parent Support Services conecta a padres y madres con mentores experimentados que ofrecen orientación, aliento y apoyo, tanto si estás atravesando una noche difícil como una etapa complicada.
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